La carne, un potenciador para el cerebro

Los humanos antes de llegar al punto de evolución actual, eran seres recolectores y por ende solo se alimentaban de frutos secos que encontraban, cuando los recursos de un lugar escaseaban, se movía el campamento de lugar, haciéndolos nómadas. Cuando comenzaron a cultivar empezaron a establecerse en puntos fijos y empezaron a ampliar la dieta.

La incorporación de la carne en la dieta del ser humano fué el giro completo en el desarrollo del cerebro, haciendo que nuestros ancestros entraran en el camino evolutivo hasta lo que somos actualmente.

Un estudio de Harvard, comprobó que el consumo de la carne sin el uso de fuego y valiéndose de herramientas para molerla, fue el primer paso evolutivo, el ahorro en la masticación permitió que se redujera el tamaño de la mandíbula, sus músculos y dientes, además el consumo de proteína permitió que el cerebro se transformara.

Cuando nuestros antepasados comenzaron a comer carne, el tamaño y la forma del cerebro cambiaron.  El cerebro se hizo más grande en relación con el tamaño de nuestro cuerpo.

Los cambios evolutivos originados a raíz del consumo de nuevos alimentos,  permitieron que se evolucionara al punto en el que estamos, el Homo sapiens, el hombre que piensa.  En la actualidad se ha demostrado que es necesario consumir carne para mantener el funcionamiento óptimo del cerebro.

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